Reservar sin cuenta
El cliente elige servicio, día y hora, escribe su nombre y su correo, y listo. Sin registro ni contraseña: cada paso de más te hace perder a parte de la gente.
Sistema de reservas
Una cuadrícula de reservas normal ofrece una hora cada media hora. Entre dos clientes quedan ventanas demasiado cortas para otro servicio, y a lo largo del día suman una hora que nadie paga. StickyCal ofrece la siguiente hora pegada a la anterior.
30 días gratis. Sin tarjeta, sin instalación, cancela cuando quieras.
Los huecos no se reparten en una cuadrícula fija: se pegan a lo que ya hay en el calendario; de ahí el «sticky» del nombre. El motor conoce la duración del servicio, la preparación y la limpieza, las pausas para comer, los festivos y las vacaciones, y solo ofrece horas que se pueden trabajar de verdad. Una ventana corta al final del día se ofrece como hueco de cierre para que no quede vacía.
Mismo día, mismo profesional, misma lista de precios. La cuadrícula deja caer dos trozos de 15 minutos, más cortos que el servicio más corto que ofreces, así que nadie puede reservarlos. A la derecha suman un cliente más.
Un tinte dura 95 minutos, pero la peluquera está libre durante 45: mientras el color actúa, la clienta solo espera sentada. StickyCal ofrece ese tiempo como cita extra, y un corte infantil rápido encaja justo ahí. Es el único hueco que ningún calendario te enseña, porque está dentro de una reserva.

Activa lo que necesites. Deja el resto apagado: tu calendario seguirá siendo fácil de leer.
El cliente elige servicio, día y hora, escribe su nombre y su correo, y listo. Sin registro ni contraseña: cada paso de más te hace perder a parte de la gente.
Mientras actúa el tinte o el laboratorio procesa los resultados, el profesional está libre, y ese tiempo se puede vender. StickyCal lo ofrece como una reserva propia dentro de otra ya existente.
Un horario semanal por calendario, varios tramos al día, pausas para comer, festivos, vacaciones como rango de días y bloqueos puntuales.
Sesiones periódicas con aforo: yoga, entrenamientos, clases de conducir. Las sesiones se generan por adelantado y la propia base de datos vigila las plazas, así que el aforo se respeta aunque reserven varios a la vez.
En una clase, la plaza liberada va al primero de la cola y se le guarda hasta que confirme. En una cita individual, el negocio recibe la lista de espera con los teléfonos y se pone en contacto él mismo: una llamada gana a un correo cuando el hueco se libera para mañana. Se pueden activar los correos automáticos.
Un correo de confirmación justo después de reservar. El recordatorio sale la mañana del último día laborable antes de la cita: quien cancela libera la hora cuando todavía da tiempo a ofrecerla a otra persona. Con un clic el cliente confirma que viene o cancela. Las plantillas vienen en todos los idiomas de StickyCal y se pueden reescribir.
El correo lleva los detalles; el SMS es lo que el cliente ve de verdad. El crédito se cuenta en segmentos, así que ves el precio del texto mientras lo escribes. Cuando se acaba el crédito, el mensaje no se pierde: sale por correo.
En ambos sentidos: las reservas llegan al calendario del profesional y sus propios eventos bloquean el tiempo. Si prefieres no conectar cuentas, hay un enlace de suscripción (iCal).
Dos líneas de código y el formulario de reserva funciona en tu propia web. El marco ajusta su altura solo, así que tampoco se corta nada en el móvil.
Pregunta lo que necesites: largo del pelo, matrícula, fecha de nacimiento, aceptación de condiciones. Texto, selección, fecha, casilla; para todo o para un solo servicio. Las respuestas aparecen en el calendario y en la exportación.
Un cupón es una regla (porcentaje o importe, validez, límites de uso); un vale regalo es dinero con un saldo que se va gastando. Una reserva cancelada devuelve ambos.
Un paquete de visitas que se cuenta en visitas, no en dinero: diez clases siguen siendo diez aunque suban los precios. Una reserva cancelada devuelve la visita.
Con Stripe Connect el dinero va directamente a tu cuenta; StickyCal nunca lo retiene. Pago completo o señal, y reembolsos con un clic.
Una cuenta, varios locales. El cliente elige primero la ubicación y luego solo ve sus calendarios y servicios.
Una reserva es una barra; el tiempo libre, el espacio entre barras: ves de un vistazo dónde cabe alguien más. Una lista no tiene escala: un hueco de cinco minutos parece igual de grande que uno de tres horas.
Ingresos, ocupación de los calendarios, ausencias, servicios más reservados, distribución en el tiempo. La exportación a Excel trata bien los acentos y los números de teléfono en cualquier país; el CSV sigue ahí para quien lleve los datos a otro sitio.
Una clave con acceso de solo lectura o de escritura, webhooks salientes firmados y un dominio propio verificado en lugar de un slug en la dirección.

En cualquier sitio donde se reserva tiempo con una persona, un sillón o una máquina concretos. No hace falta ser una peluquería: lo demás funciona igual.
¿No aparece en la lista? Si la gente va a verte con cita previa, StickyCal te sirve. Pruébalo y cuéntanos qué echas en falta.
Todos los planes empiezan con 30 días gratis. Facturación mensual o anual, cancela cuando quieras.
9,00 € / mes
o 99,00 € al año
29,00 € / mes
o 299,00 € al año
49,00 € / mes
o 499,00 € al año
Precios sin IVA. Los SMS se recargan aparte: incluyen una cantidad mensual y lo que pase de ahí se compra en paquetes.